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Tendencias en grises

Grises con temperatura: el neutro que sí tiene carácter

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El gris se ganó injustamente la fama de frío. La verdad es que hay tantos grises como temperaturas: el greige — gris con corazón beige — es cálido y convive de maravilla con maderas y fibras; el gris con subtono azul es sereno y contemporáneo. Elegir el subtono correcto es toda la diferencia entre un espacio sofisticado y uno triste.

La regla del colorista: mira qué hay en la habitación que no vas a cambiar. Pisos de madera, muebles miel o textiles arena piden greiges como Greige o Topo. Griferías negras, mármoles y tonos fríos piden un Gris Bruma o Gris París. El gris del muro debe repetir la temperatura de lo que ya vive ahí — eso es un esquema monocromático bien hecho.

Los grises profundos como Grafito son la puerta de entrada más elegante al color oscuro: en un muro de biblioteca, detrás de la cama o en un rincón de lectura crean profundidad sin riesgo. Mantén la proporción: un muro oscuro por cada tres claros, y que los textiles hagan de puente.

Ojo con la luz: el gris es el color que más cambia según la hora. Con luz fría de la mañana puede virar azulado; con ampolletas cálidas puede verse verdoso. La prueba de color en el muro real no es opcional con los grises — es obligatoria.

¿Quieres verlo antes de pintar? Sube la foto de tu espacio en Visualizar, marca el muro y prueba los cinco grises de esta nota en un minuto, con tu propia luz.

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